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¿Cómo afrontas el estrés diario?

Tu forma de vivir el estrés del día a día te va a ayudar o no a adaptarte a las situaciones difíciles que se te presentan.


Según estudios realizados, los niveles de estrés por los que pasan mamás y papás de peques con autismo, son mayores a el de ma/padres de peques neurotípicos y con otras neurodivergencias.


Recuerda, lo que te digo aquí no es para que te agobies o te sientas mal sobre cómo lo gestionas, es para ayudarte a ser consciente de cómo vives el estrés y que tomes las acciones que tú consideres oportunas para vivirlo de la mejor manera posible para tí.


Uno de los factores que agravan los momentos de estrés que vivimos es lo que nos decimos a nosotrxs mismxs. Tu discurso interno puede empeorar la situación en la que te encuentras. Aprender a observarlo y reformularlo te ayudará a no hacer más grande la bola de nieve.


Vamos a ponernos en situación:

Tu peque deja de comer un alimento que ya comía. De por si tiene bastante restringidos los alimentos, porque no los acepta. Dejar de comer uno de los que ya comía, puede ser un factor que genere mucho estrés. Es una situación difícil.


Pero, a lo que voy es que, muchas veces lo hacemos más difícil aún con aquellos pensamientos que tenemos sobre el asunto y sobre el pasado o el futuro, ¿lo ves?


Es totalmente natural que nuestro cerebro nos genere estos pensamientos. Está intentando protegernos ante un peligro futuro. Peligro que probablemente no esté en este momento, porque solamente ha dejado de comer unos días ese alimento. Puede volver a comerlo o introducir alguno nuevo. O no. Pero no lo sabemos. Y nuestra mente nos lleva al futuro para protegernos de un futuro que ni sabemos si se dará. ¿Se ve mejor ahora?


Bien, ¿qué hacer?


🌟Primero ser consciente de lo que te pasa por la mente. Es un paso súper importante. A veces tenemos pensamientos y no somos ni conscientes de ello. Así que te invito a escribir en tu móvil o libreta aquellos pensamientos que te pasan por la cabeza cuando piensas en ello. Escríbelo todo.


El cerebro no sabe distinguir entre lo que está sucediendo realmente y lo que imaginas. Esto quiere decir, que si piensas en una situación de peligro a menudo, estarás preparando a tu cuerpo a menudo para afrontar dicha situación. Sin quererlo ni saberlo, la estás preparando para el peligro real, con todo lo que esto supone para tu cuerpo y mente.


🌟No luches con esos pensamientos. Obsérvalos, escúchalo, nombralos.


🌟Pregúntate: ¿eso que me imagino, está pasando en este momento?


Si la respuesta es no, entonces...


🌟Enfócate en lo que si está pasando.

Haz un plan de acción para atajar la dificultad que se presenta. Pasos pequeños, que son más fáciles de lograr para todxs.


🌟Y, cuando tú mente se vaya al futuro, dale las gracias a tu cerebro por intentar protegerte y dile que no te hace falta. Que decides atajar el problema hoy con X acciones que has decidido.


Una y otra vez. Las veces que sean necesarias, porque tu cerebro lleva años funcionando así y porque es muy persistente. Quiere protegerte a toda costa...y eso está bien, pero no lo necesitas de esa forma.


Comprométete contigo a trabajar día a día, momento a momento. Confía en tí y en tu poder para darte bienestar.


Con cariño,


Vanessa 🦋

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